lunes, 6 de agosto de 2012

Aquí

Aquí no es necesaria una chaqueta para protegerse del frio. Aquí sólo basta con moverse a otra piedrita donde el imperioso sol sí de su calor
Aquí no es una catástrofe quedarse sin señal o batería. Aquí, igual y no hay cobertura.
Aquí no asusta salir de noche, o caminar por zonas peligrosas con temor de ser asaltados o violentados de alguna forma; Aquí solo debes andar con cuidado para no caer en la acequia, o toparse en el rostro con algún frondoso árbol o inmensa roca. Aquí solo se debe tener miedo a animales que atacan si son provocados o las picaduras de los mosquitos.
Aquí no es necesario tener dinero para ir a la tienda por si te dio hambre. Aquí tan sólo debes buscar el árbol indicado y saber jalar con cuidado la fruta predilecta.
Aquí no existe el dilema de agua o gaseosa, de si tomar coca, Pepsi, inca, o Fanta. Aquí el agua del chorro es cristalina, rica y para todos.
Aquí no te tapas los oídos para no ensordecer con tanto claxon, ni escuchar vociferar ni atender por casualidad la conversación ajena. Aquí, te quitas los audífonos para conversar con las aves, para captar la melodía que silba el viento, para gozar del ruido del agua.
Aquí no ves el cielo para implorar piedad y chocarte con carteles publicitarios y humo de los carros. Aquí ves a la bóveda celeste para agradecer un nuevo día, para maravillarse con sus colores y nubes de algodón, aquí lo ves para deleitarte con su atardecer y para conocer cada constelación.
Aquí no hablas con las personas para saber la hora, para pagar el pasaje o para pedir pase. Aquí todos son hermanos, aquí todos se invitan el desayuno, se desean un buen día y se regalan unas cuantas paltitas o naranjas para el camino.
Aquí no importa quedarse dormido, aquí no esperas que el bus pase rápido o que no te deje, aquí el jefe no regaña, no ves noticiero o no vives sin sintonizar emisora. Aquí se camina, la chacra es tu amiga, y la lluvia, tu mejor aliada.
Aquí no debes alejarte para hablar por teléfono. Aquí debes pararte sobre una piedrita y buscar algo de señal.
Aquí no hay niños abandonados, ni mendigos en las calles, aquí no te piden “propinita”. Aquí todos son o fueron fuertes y hábiles agricultores, aquí los niños disfrutan la naturaleza y sus chaposas mejillas son retrato de ello. Aquí, su sonrisa es sincera.
Aquí la gente te brinda ayuda no para tener recompensa. Aquí, simplemente son así.

Aquí no maldicen si se acaba el gas. Aquí la leña y el fogón le dan un sabor más rico a la comida.
Aquí no hay tostadas, pizzas, KFC, o jugo envasado. Aquí la yuca, la crema de palta, el choclo y una taza de hierba luisa y el insumo de naranja directa del árbol son el mejor desayuno, almuerzo y cena que se pueda probar.
Aquí la gente no pasea por el mall o centros comerciales. Aquí caminan por la carretera, por el borde del rio o acequia, por sobre las piedras.
Aquí no te trasnochas en internet. Aquí oscurece a las 6 de la tarde y el día empieza a las 5 am.
Aquí no te pierdes una cena en familia, aquí no vive cada uno en sus responsabilidades. Aquí valoran el calor de hogar, aquí la sobremesa es de horas y cargada de recuerdos, anécdotas y risas. Aquí la guitarra al borde de la fogata no puede faltar.
Aquí conoces, ríes, aprendes y te diviertes, no con agencia turística y pagando pasajes, entrada y gasolina. Aquí lo hacen porque es un gusto estar alado, aquí lo hacen porque se quieren.
Aquí no tienes que decir a dónde vas, ni aprenderte calles ni avenidas. Aquí sólo debes decir que estarás por las uvas…
Aquí eres tú, aquí sonríes, aquí respiras, vives, conoces y te maravillas, aquí dan ganas de quedarse. Aquí las piedras brillan, aquí es el paraíso.
                                                                                        Para Salmuche – Cascas, con amor

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